SEGUNDA NOTA SOBRE LOS ASPECTOS ÉTICOS DE LA TRAGEDIA VENEZOLANA, por Gustavo Coronel.

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                  RESERVAS PROBADAS CIUDADANAS

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por: Gustavo Coronel

   SEGUNDA NOTA SOBRE LOS  ASPECTOS ÉTICOS DE LA TRAGEDIA VENEZOLANA

No importa donde leamos un artículo sobre Venezuela, ya sea en el New York Times o en El Correo de Urumaco, la primera frase reza más o menos así: “Venezuela, país que posee las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, atraviesa una profunda crisis económica y social….”.  Todos los periodistas se limitan a repetir como loros eso de las mayores reservas petroleras probadas del planeta, como si ello debiera ser garantía de riqueza y prosperidad. Esta  aseveración contiene dos grandes mentiras, una es de naturaleza geológica económica y la otra es aún peor, porque confunde, por flojera o ignorancia, el concepto de recursos materiales con el de prosperidad social.  

LA PRIMERA MENTIRA ES  GEOLÓGICA ECONÓMICA

La primera mentira relacionada con el tema de las reservas petroleras probadas es de naturaleza geológica y económica. Como desde la década de 1960 la información geológica publicada sobre la Faja del Orinoco (Galavís y Velarde, Congreso Mundial de Petróleo, 1967)  apunta a recursos de petróleo pesado  “in situ” (es decir, en el subsuelo)  del orden de 1.3 billones (doce ceros) de barriles y el comportamiento de los yacimientos en producción han apuntado históricamente a una recuperación del 10% de ese volumen, las reservas petrolíferas probadas de esa zona se habían cuantificado tradicionalmente en unos 130 millardos de barriles.

Sin embargo, Hugo Chávez y Rafael Ramírez, vestidos de aprendices de brujo, decidieron promover su revolución gansteril decretando  que el factor de recobro de esos yacimientos no sería ya el 10% sino el 20%,  sin que se cumpliesen las normas internacionales que regulan esta materia y sin que se hiciesen los extensos trabajos de perforación y verificación que tal dramática revisión hubiese requerido. Por ello, las “reservas probadas de petróleo” de Venezuela se multiplicaron por dos mágicamente, de un día para otro,  y Chávez comenzó a cacarear  que Venezuela tenía las mayores reservas petroleras probadas del planeta.

A pesar de que la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo, SVIP,  denunció esta farsa y  que expertos petroleros de rango mundial como Aníbal Martínez u otros geólogos venezolanos, incluyendo al suscrito, denunciaran este fraude, la prensa simplemente comenzó a repetir la falsa especie, lo cual le dio al régimen dictatorial un cierto “caché internacional”.

En el seno de las empresas de energía y de la OPEP esta mentira de Chávez era objeto de burla y hoy en día nadie que conozca del tema toma en serio lo que todavía el régimen venezolano alega.

 

Como se ve en este gráfico las “reservas probadas petroleras” de Venezuela dieron un tremendo salto a partir de 2010, cuando Chávez y Ramírez comenzaron a decretar tales aumentos a los empujones, sin perforar pozos adicionales o sin estudios de comportamiento de yacimientos que lo justificaran, en abierta violación de las normas internacionales sobre esta materia.  

El colapso de este fraude propagandístico se ha acelerado porque   el valor económico del barril de petróleo en el subsuelo es una ínfima fracción de lo que sería si estuviera en plena producción. El caso venezolano es dramático porque el régimen chavista alega tener inmensas reservas de petróleo pero su producción se ha venido al suelo, de manera que la relación producción a reservas es la menor del mundo.

Como las reservas petroleras venezolanas, por ley, no pueden ser enajenadas en el subsuelo, su valor es realmente cero mientras no se produzcan. De allí que la empresa petrolera venezolana asemeje hoy un triste tigre desdentado y famélico,  impotente frente  a una supuesta suculenta presa.   

  LA SEGUNDA MENTIRA ES PRETENDER QUE LO IMPORTANTE  ES LA RIQUEZA MATERIAL Y NO EL RECURSO HUMANO

La segunda mentira relacionada con las reservas petroleras probadas es dar por sentado, que esos barriles de petróleo garantizan nuestra prosperidad. Esta tesis llegó a un nivel paroxístico durante los años de la satrapía de Hugo Chávez, quien utilizó el dinero petrolero para dar a los venezolanos la ilusión de que estaban saliendo de la pobreza. Hoy, después de la orgía chavista de derroche, limosnas y extorsiones,  los venezolanos son más pobres, más miserables que nunca, más indefensos, menos capaces de integrar una sociedad civilizada y armoniosa. Una sociedad, hay que decirlo sin afeites, en peligro de desintegración.

Venezuela no cuenta con suficientes reservas probadas ciudadanas

El recurso fundamental para garantizar la riqueza de una sociedad es el recurso humano. Venezuela tiene unos 32 millones de habitantes. Estos son sus recursos. Pero, ¿cuantos venezolanos, de esos 32 millones, están contribuyendo activamente al progreso social del país? Hagamos este ejercicio, a fin de comprender porque Venezuela está chapoteando en la miseria. ¿De los 32 millones de habitantes cuantos venezolanos podrían definirse como reservas probadas ciudadanas?

DEFINICION DE RESERVAS PROBADAS CIUDADANAS

Podemos definir reservas probadas ciudadanas como el número de venezolanos que llevan a cabo una actividad de buena ciudadanía activa. Es decir, aquellos  venezolanos que  no solo son buenos ciudadanos porque no hacen nada malo sino porque contribuyen activamente al progreso de su sociedad. Son honestos, obedecen las leyes, promueven la limpieza y armonía en sus barrios y urbanizaciones, educan a sus hijos para que sean un activo social, trabajan y ahorran. Y en las condiciones actuales de crisis luchan con decisión para recuperar la democracia y la libertad.  

¿De los 32 millones de venezolanos que existen hoy, cuántos de ellos podrían ser catalogados como miembros de las reservas probadas ciudadanas? ¿Qué creen ustedes?  Nadie lo sabe con exactitud  pero yo estimaría el número de buenos ciudadanos venezolanos activos en unos 6-8 millones de venezolanos, apenas una cuarta parte de nuestra población. Pueden ser más o menos pero lo importante es que nuestras reservas probadas ciudadanas  integran una relativa pequeña parte de nuestros recursos humanos totales.

Reservas ciudadanas probables  y posibles

¿Cómo se divide el resto de nuestros habitantes? Hay una apreciable cantidad de venezolanos que podemos llamar reservas probables y posibles ciudadanas, dependiendo de su grado de pasividad. Son buenos  porque no hacen nada abiertamente malo, pero no están contribuyendo al progreso social venezolano. Forman una gran masa dependiente del estado benefactor, paternalista.

Se han acostumbrado a ser sobrevivientes sociales, obteniendo un empleo en base a sus relaciones familiares o de amistad, confiando en el azar y en la buena suerte o resignados de manera fatalista, ejercitando sus dotes de astucia y viveza para mantenerse a flote en un ambiente que ven lleno de  “enemigos” y competidores. Para ellos la sociedad es una jungla, más que una asociación solidaria.

Con excepción de quienes son activamente malos ciudadanos y están más allá de la redención estimo que tenemos unos 20 millones de estos buenos ciudadanos pasivos, es decir, los que pudiéramos definir como reservas probables y posibles ciudadanas.

La tarea fundamental de Venezuela es incorporar sus reservas ciudadanas probables y posibles a la categoría de reservas probadas ciudadanas. No hay cuantía de recursos materiales que nos saquen del atraso si esa tarea no se lleva a cabo.

Es una tarea de magnitud en la cual muy pocos líderes políticos venezolanos están pensando y la cual parecería imposible de lograr, ya que tenemos años manteniendo artificialmente esta pesada carga de gente pasiva. Sin embargo, es perfectamente posible, siempre y cuando exista la voluntad de llevarlo a cabo. Más difícil fue enviar un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo de regreso y ello se hizo. Lo que hay que hacer en Venezuela no requiere de sofisticadas tecnologías sino de buen liderazgo y perseverancia.

Discutir sobre el cómo hacerlo será el tema de nuestra tercera entrega sobre los aspectos éticos de la tragedia venezolana.

Publicado por Gustavo Coronel en  4:49

 

 

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